La RAE define la ética como  el “conjunto de normas morales que rigen la conducta de la persona en cualquier ámbito de la vida”, la ética podría decirse que es aquello que nos dice qué está bien y qué está mal en cualquier contexto en el que nos movamos. La propia definición es abstracta, ya que lo que para una persona, religión, o momento puede ser ético, puede no serlo en otra situación.

Debido a la propia complejidad del concepto, si lo unimos a otro concepto, que, a lo largo de la historia ha tenido distintas interpretaciones, el de “discapacidad intelectual”, nos encontramos a veces con dificultades para delimitar qué es ético y qué no lo es en el trato a estas personas.

A lo largo de estos años se ha trabajado el tema de la ética en profundidad, especialmente desde las Federaciones que agrupan a Asociaciones de Personas con Discapacidad Intelectual, como es el caso de Plena Inclusión, que ha desarrollado un completo Código ético que puede descargarse en su web, y que tienen, como no, su versión en lectura fácil.

LA ÉTICA EN LA ASOCIACIÓN ASPADEX

Partiendo de esta información, y de diversas formaciones en ética, en nuestra Asociación hemos elaborado un decálogo, que nos sirve de referente sobre cuál debe ser el trato que debemos dar a las personas con discapacidad intelectual, y que queremos compartir con vosotros/as, ya que es un documento muy sencillo y claro que puede servir de referente en el día a día trabajando con este colectivo.

  1. Hablamos con un tono de voz adecuado, sin elevar la voz. Nos acercamos a las personas para hablar con ellos o para dar instrucciones. No damos voces de lado a lado del taller, o de la sala, o por los pasillos. Además comprobamos que la persona ha entendido lo que le hemos dicho.
  2. Llamamos a las personas por su nombre. No están permitidos los motes o las etiquetas que no sean aceptadas por la persona o la familia.Trataremos a los usuarios siempre de manera acorde a su edad real. Damos siempre mensajes positivos y constructivos. Reforzamos actitudes de compañerismo, así como las cosas bien hechas y enseñamos (no criticamos) a mejorar las demás. Evitamos hacer comentarios negativos o correcciones delante de otras personas. Evitamos hablar delante de la persona como si no estuviese presente. Evitamos hablar de unos usuarios en presencia de otros. Respetamos el derecho a la confidencialidad de los datos y la ley de protección de datos.
  3. Respetamos el derecho a la intimidad y los bienes de los usuarios. Por ejemplo, las puertas de los baños estarán siempre cerradas cuando se estén usando; no entraremos en espacios privados sin llamar y avisar; informaremos a las personas y pediremos su autorización para coger objetos personales etc. Tenemos en cuenta y asesoramos en las necesidades afectivo-sexuales de los usuarios. Las muestras afectivas entre usuarios se dirigirán hacia espacios y horarios fuera de talleres y actividades; les explicaremos que estamos buscando respetar su intimidad.
  4. Tendremos en cuenta la opinión de los usuarios (dar a elegir antes que imponer). Si es necesario, reorganizaremos tareas, horarios etc., para respetar la opinión de los usuarios. Buscaremos sistemáticamente oportunidades a lo largo del día en las que puedan hacer elecciones, tomar decisiones, así como para fomentar distinto tipo de aprendizajes.
  5. Anticipamos la información sobre lo que va a ocurrir: qué va a hacer, con quién, dónde, cómo etc. Les damos siempre una información transparente, adaptada y veraz, no influyendo en sus opiniones y creencias.
  6. Supervisaremos especialmente la higiene íntima de los usuarios. Estableceremos frecuencias personalizadas de supervisión y cambio de pañal, compresa etc., evitando que permanezcan sucios, también procuraremos que los usuarios estén correctamente hidratados.
  7. Respetamos sus ritmos de aprendizaje, o de realización de actividades; no tenemos prisa, dejamos hacer antes de hacer por ellos.
  8. Ayudaremos en el acceso al transporte a las personas con problemas de movilidad; supervisaremos el lavado de dientes, y en general apoyaremos todas las actividades generales en las que las personas puedan necesitar apoyos.
  9. Estableceremos apoyos personalizados para cada usuario y nos encargaremos de prestar y hacer que se presten los apoyos necesarios, fomentando aquellas actividades que favorezcan la inclusión social optando por la oferta comunitaria y lugares habituales de ocio, siempre y cuando sus capacidades lo permitan. Organizaremos de forma adecuada y funcional nuestra jornada de trabajo para no interferir en la atención que están dando otros profesionales.
  10. Somos un modelo para los usuarios, por lo que debemos actuar en consecuencia, teniendo en cuenta que aprenden observándonos. Pondremos en conocimiento de la dirección cualquier incumplimiento de este decálogo, porque entendemos que trabajamos por y para las personas con discapacidad de la organización, y tenemos que tener claro que tienen la misma responsabilidad los que incumplen, que los que ven que se incumple y lo permiten.

Si os apasiona el tema de la ética podéis seguir reflexionando y ampliar esta información con este interesante documento de X. Etxeberria.

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